EL CAMINO DEL
MINDFULNESS

De la superficie la profundidad

Santiago Jiménez

Conexión con la consciencia integral: Uno de los componentes de la consciencia integral es el despertar, que tiene que ver, entre otras cosas, con dejar de vernos y experimentarnos como seres separados y movernos hacia una experiencia de realidad más profunda, capaz de percibir directamente la total interconexión de todo en todos los niveles, tanto materiales como no materiales. El presente artículo se enfoca en este elemento de la consciencia integral.

Podemos pensar en la práctica del Mindfulness como un viaje de la superficie de la consciencia hacia la fuente de la consciencia. A medida que lo recorremos empezamos a descubrir por medio de nuestra propia experiencia y a niveles cada vez más profundos cómo funciona nuestra mente, cómo utilizarla, y eventualmente descubrir su esencia o naturaleza fundamental. Esto hace inevitable que nuestra percepción, nuestras acciones y por lo tanto nuestra vida empiecen a cambiar radicalmente.

El camino puede describirse a través de una inmersión que va pasando por diferentes niveles.[1]

NIVEL 1: RESPONDER EN VEZ DE REACCIONAR

Día a día nos enfrentamos a situaciones y personas que nos “disparan” ciertos estados internos difíciles. Por ejemplo, nuestra pareja o un compañero de trabajo puede decir o hacer algo que inmediatamente nos produzca frustración, rabia, miedo, tristeza, etc.

Cada uno de estos estados consiste en ciertas sensaciones corporales físicas y emocionales molestas, al igual que de pensamientos en forma de imágenes mentales y diálogo interno por lo general negativos. Nuestra tendencia natural a este tipo de experiencia es cerrarnos mental, emocional y físicamente en vez de dejar fluir la experiencia y observar con atención y claridad lo que está sucediendo. Así, este cúmulo de sensaciones y pensamientos forman una especie de “nudo” en nuestro interior que nos produce sufrimiento.

Al no saber qué hacer con este sufrimiento y no tener una percepción clara sobre lo que realmente está sucediendo, pensamos que la causa directa de lo que estamos experimentando viene de afuera; “ella me hizo, él me dijo, etc.” Esta manera de percibir nos desempodera, ya que al ubicar la causa de nuestro sufrimiento en el exterior, la única manera de aliviarlo es cambiando a los demás. Si bien esta estrategia al final no funciona, estamos condicionados a repetirla una y otra vez.

Lo que sucede después es que nuestras reacciones – motivadas por el sufrimiento – no serán las más adecuadas, sabias ni compasivas, por el contrario, es bastante común que terminen produciendo aún más sufrimiento tanto para nosotros como para los demás. Cómo mínimo nos dejan en un estado negativo que entorpece lo que sea que estemos haciendo.

Las formas en las cuales reaccionamos han sido programadas en el inconsciente por acciones y situaciones del pasado. Es muy común que algunos eventos ocurridos en la infancia (o incluso en etapas prenatales) relacionados con nuestros padres o personas cercanas, hagan que ahora nos comportemos de ciertas maneras preestablecidas con nuestras parejas, hijos, figuras de autoridad, etc.  Es decir, nuestras reacciones por lo general no vienen de un lugar consciente centrado en el momento presente, sino de un mecanismo automático que viene del pasado.

La práctica del Mindfulness nos ayuda a observar intencionalmente lo que está pasando en tiempo real en vez de reaccionar automáticamente, así podemos tomarnos un momento para calmarnos y generar espacio para percibir con más claridad lo que está sucediendo. Cada vez que hacemos esto estamos re – programando la manera en la cual reaccionamos a las diferentes situaciones de la vida.

El ser más conscientes de nuestras emociones y tomar responsabilidad de la forma en que reaccionamos nos muestra nuevas opciones, nos ayuda a escoger con mayor sabiduría y nos devuelve el control de nuestro comportamiento.

Practicar el Mindfulness nos libera de tener que repetir los mismos comportamientos y nos brinda la oportunidad de recorrer un camino nuevo.

NIVEL 2: PURIFICACION Y RE – CONDICIONAMIENTO DE LA MENTE

Si bien la práctica del Mindfulness durante la vida cotidiana es muy útil, no es suficiente pues necesitaríamos de muchos tipos de situaciones diferentes para modificar el enorme rango de condicionamientos que han sido programados en nuestro inconsciente. Para acceder a niveles más profundos y amplios de la mente necesitamos de una práctica meditativa más dedicada.

A medida que nuestra mente se hace más estable, sutil y tranquila, la luz de la consciencia empieza a iluminar lugares profundos en donde se encuentran enterrados todo tipo de pensamientos, recuerdos y emociones que disparan nuestras reacciones. Así, al salir a la superficie pueden ser “purificados” por medio de la práctica, desenredado nudos profundos del inconsciente y cambiando nuestra forma de percibir y reaccionar en el mundo.

Cada experiencia que vivimos deja una marca en el inconsciente, entre más intensa sea la emoción que la acompañe más fuerte será la marca. Algunas de nuestras reacciones condicionadas pueden ser útiles pero hay muchas que no lo son. Cada persona tiene un conjunto de comportamientos condicionados totalmente único, y es eso lo que llamamos la “personalidad”, la forma en que cada uno de nosotros reacciona a diferentes situaciones.  

Si bien nuestra personalidad puede ser algo útil y maravilloso, la mayoría de nosotros tenemos rasgos un poco deficientes por no decir totalmente dañinos. Para cambiarlos sólo es necesario dejar que estos nudos emerjan durante la meditación, permitiéndolos fluir sin reaccionar. De esta forma la consciencia misma se encarga de liberarlos, es un proceso natural.

La práctica del Mindfulness en momentos de quietud nos ayuda a re – programar los condicionamientos profundos del inconsciente y a cambiar nuestra personalidad de manera positiva y permanente.

NIVEL 3: INSIGHT Y DESPERTAR

Despertar implica abrir los ojos a una forma radical y totalmente nueva de percibir la realidad, incluyendo lo que creemos y sentimos que somos y lo que el mundo es.

Nuestra intuición más fundamental nos dice que somos seres separados en medio de un mundo de otros seres separados, y que nuestra felicidad y sufrimiento dependen exclusivamente de las circunstancias particulares de nuestras vidas. Esta manera de percibir la realidad es innata a los seres humanos y ha sido desarrollada necesariamente por la evolución para tratar de asegurar nuestra supervivencia individual. Desde muy niños empezamos a generar la idea y la sensación del yo separado como el mecanismo principal para navegar la realidad.

Sin embargo, a medida que profundizamos en nuestra práctica de Mindfulness y empezamos a observar cada vez con mayor atención y detalle la realidad tal y cómo es, nuestra mente va acumulando experiencias que contradicen esta creencia, mostrándonos que aquello que parecía tan obvio y evidente (que somos seres separados) es una especie de “ilusión” que nos atrapa. Progresivamente empezamos a descubrir que el “yo” que creemos ser no es algo sólido ni separado de todo lo demás, por el contrario, es insubstancial y está totalmente interconectado en todos los niveles, tangibles e intangibles con todo lo que existe.

De esta forma nuestro sentido de identidad da un vuelco de 180 grados y pasamos de creernos y sentirnos como seres separados a entendernos y percibirnos como la totalidad de la interconexión de todo lo que es[2].

El Mindfulness nos ayuda a transformar nuestra mente en un instrumento capaz de percibir la naturaleza fundamental y profunda de la realidad para despertar de la “ilusión” de la separación.

NIVEL 4: DESCENDER DE LA MONTAÑA

Para algunas tradiciones el despertar de la ilusión del yo separado constituye el fin del camino. Sin embargo, hay otras que han definido una etapa siguiente, en el Zen por ejemplo se habla de “descender la montaña”. La persona en esta etapa es alguien que reconoce y percibe la no separación, para él o ella el “yo” deja de ser algo sólido y separado, es una “actividad” más que una “cosa”. Pero esto no lo hace retirarse del mundo, por el contrario al verse a sí mismo como la interconexión de todo lo que és, puede sentir que tanto la felicidad como el sufrimiento de todos los seres son su felicidad y su sufrimiento también.

Su camino ahora es involucrarse totalmente en el mundo y experimentar a fondo su humanidad, usando las facultades del Mindfulness para seguir convirtiéndose en un instrumento que contribuya al despertar de todos los seres. Esta persona entiende que el camino no tiene fin y decide vivir la aventura humana como un contínuo despliegue hacia la sabiduría y la compasión.

La práctica del Mindfulness nos ayuda a ser el mejor instrumento
posible para contribuir al despertar de todos los seres.


[1] Diferentes tradiciones han generado sus propios mapas para explicar el camino expiritual. Esta es una manera práctica que utliza un lenguaje sencillo y actual. A medida que progresamos, nuestra propia experiencia hace evidente lo que los mapas tradicionales quieren transmitir.

[2] La mayoría de tradiciones místicas describen el estado del despertar usando lenguajes diferentes, sin embargo hay ciertos aspectos o “insights” fundamentales que están explícita o implícitamente en casi todas: La interconexión de todo lo que es, el cambio o transitoriedad, la vacuidad de los fenómenos, la causa del sufrimiento y la “ilusión” del yo separado.

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